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Terra
La Coctelera

Aparentemente, no parece ser suficiente.

Pasa que me he dado cuenta que a veces sentir el amor, aparentemente, no parece ser suficiente. Podría hacer una lista enumerando tres simples razones por las cuales algunos somos lo suficientemente inconformes para que ese sentimiento tenga que venir acompañado de otras cosas y no sólo de aquel sentimiento que a todos, aparentemente, nos encanta y nos llena.


1. La Presencia
, necesitamos a ese alguien a nuestro lado por lo menos cada tres días para poder enamorarnos más, pero simultáneamente, decimos que nos fascina oír su voz, su respiración y hasta su escandalosa risa, ¿porque no conformarnos con el teléfono y cuando se pueda verse?
2. El sexo, nuestra lujuria se va al máximo en sólo pensar que no podemos hacer nada sexualmente debido a la distancia. No pensamos en algo peor que la necesidad de tener relaciones, por lo tanto, el deseo nos gana y somos infieles en el momento más inesperado y cuando nos damos cuenta nos sumergimos en un mar de arrepentimientos.
3. La confianza, nosotros como humanos tenemos aquella dificultad en confiar en otras personas y hacer que las personas confíen en nosotros. Aunque mentimos, engañamos, hacemos creer, omitimos información y hasta inventamos historias falsas, con tal de lograr que inviertan su confianza en nosotros. Lamentablemente la confianza es fundamental para las relaciones a distancia, incluso para todas, y a veces el contexto de una relación como esta se puede prestar a la falta de ella.

Obviamente queda de nuestra parte entregar todo de nosotros para creer si somos capaces y merecedores de mantener y tener una relación de este tipo. Queda completamente a nuestra responsabilidad confiar en esa persona plenamente y viceversa. Queda completamente a nuestra responsabilidad si seremos atrapados por la lujuria y cometer una infidelidad. Que completamente a nuestra responsabilidad que la ausencia de esa persona a la cual tanto queremos, nos afecte tanto como para buscar a otra que ocupe ese espacio vacio.

Y por último a nuestra responsabilidad queda si nuestra mente, espíritu y cuerpo está preparado para un relación de esta condición. Pero como una vez alguien muy especial me dijo (por quien escribo esto) la vida se trata de experimentar, y en los experiencias erramos, y de los errores aprendemos, caemos y nos levantamos y seguimos adelante, es la razón de vivir, por esta causa, si, yo como persona me comprometería a entregar todo de mi y a recibir la responsabilidad de no quebrantar lo ya antes mencionado, aunque a veces el amor no parezca ser suficiente, lo haré, porque te quiero a ti y contigo quiero errar y aprender.

Soy de papel.

"Tus ojos no tienen expresión, no me dicen nada, no reflejan nada, no los descifro. Te siento más perdido que una joven de dieciséis años embarazada. Entiendo que estás confundido, que tienes miedo, yo también lo tengo, no soy de acero, supongo que no es fácil, nadie dijo que lo fuera. 
No no no, no hables, por favor solo escúchame, prestame atención a lo que te quiero decir, me interesas pero obviamente no es el mejor contexto el nuestro, siento que mueves algo que muy pocas personas lo han hecho y me refiero a dos, quizás tres. Supongo que ninguno de los dos cederá o no somos capaces, ni lo seremos, de hacerlo. 
Pero quiero estar contigo, no se si tú conmigo, supongo que si, o por lo menos eso deseo, no seamos exclusivos, quizás y no funcione pero intentemoslo; sino ignoremosnos completamente, quizás no funcione
(por lo menos no para mí) pero intentemoslo o si quieres no hagamos nada al respecto, nada de exclusividad nada de ignorar pero solo pido una cosa: besarnos como si fuera la última vez, cada vez que nos despidamos, porque aunque no quiera, algo en mí me dice que es la última vez que soportaremos esa situación.
Ahora si, necesito saber que piensas al respecto, sé sútil, porque en estos momentos, soy de papel."

Eliécer Rivas

Pero no lo hice.

¿Donde estoy? Me dije en voz baja, no entendía con que concordaba el entorno que veía a mí alrededor; a parte todo estaba oscuro como si hubiera entrado a un lugar cerrado luego de haber estado expuesto a la luz del sol. Después de unos segundos, de un techo de madera cuidadosamente pulido caían gotas negras que al tener contacto con una superficie tomaban formas, era muy raro, primero eran bancas del mismo material del techo, luego se formo un altar, en ese momento descifre que se trataba de una iglesia, era obvio. En aproximadamente 30 segundos dejaron de descender aquellas gotas negras, todo había tomado forma, había un Jesucristo gigante al final del altar colgado en la pared y todo tipo de santos y vírgenes a mi alrededor, en ese momento estuve totalmente seguro que se trataba de una iglesia.

De repente apareció el sacerdote junto con el grupo de monaguillos, me acerque al altar y enseguida me percate que no podían verme, que era invisible para ellos, después de aplaudirles, gritarles y pasarle la mano por enfrente de sus ojos me rendí y decidí irme, les di la espalda y me doy cuenta que la iglesia estaba llena de personas, las cuales vestían todas trajes de gala, camine por el pasillo principal y me asuste al reconocer todas las personas que se encontraban sentadas del lado derecho de la iglesia, a diferencia del lado izquierdo las cuales sentía que conocía pero no comprendía porque, si nunca los había visto. Mi respiración se torno agitada, me estaba desesperando, miraba como loco a mi alrededor estaba atónito, voltee hacia el altar e inmediatamente me pare en seco, la imagen ante mis ojos fue inexplicable, era ilógico, en el altar estaba parado un hombre que la euforia brotaban de sus poros, alto, con el cabello peinado perfectamente hacia atrás con un traje exquisitamente elegante, era el novio, era yo.

La imagen duro unos segundos intacta ante mi vista, ahora si no entendía nada, en el preciso momento en el cual di un paso, escuche un órgano que rompió con los murmullos de los invitados en la iglesia y comenzó a sonar la marcha nupcial, como ya sabia lo que seguía voltee y la vi, no podía ver su cara era extraño parecía un borrón o como si el cristal de los lentes se hubieran empañado, el asunto era que no tenia lentes. En cuestión de segundos todos estaban en sus puestos y la ceremonia había empezado, era increíble el hecho de que esta parado en medio del pasillo principal observando mi propia boda, sin saber quien era la bella novia que estaba a mi lado con ese hermoso vestido color blanco, del cual se desprendía un cola un tanto larga, su cabello largo negro azabache era precioso, tenia un tez clara y unos labios ligeramente finos, sus delicadas manos rodeaban el buque de rosas blancas, perfecta, era la mujer prefecta parada justo a mi lado con la cual dentro de unos minutos me casaría.

Mis oídos, oyeron la pregunta que todos esperaban, la cual ella aceptó sin ningún titubeo, luego me preguntarían a mi, en el momento que el sacerdote esta formulando la pregunta, mis lentes se desempañaron y reconocí inmediatamente el rostro frente a mi otro yo, sonreí, y justo en el momento que pronunciaba la palabra acepto mi cuerpo fue halado hacia atrás y todas aquella imagen de la boda perfecta se desvanecía y en su lugar quedo un ambiente totalmente distinto, tenia en frente de mi la misma mujer pero vestida totalmente distinto, su brazo se posaba en el hombro de su compañero y juntos veían en frente de ellos la orilla de una playa; frente de mi estaban tres de mis amigos haciendo comentarios sobre la vestimenta de quien era para mi, la mujer mas hermosa de este planeta, se escuchaba música que provenía del interior del local la cual se detuvo para anunciarles a un grupo de jóvenes que su transporte los esperaba a fuera para irse a su hotel, me levante de donde estaba sentado y camine un poco para estar justo detrás de ella, le toque el hombro y ella volteó, le dije - Chao- la besé en la mejilla, la abracé, olí su perfume a mujer y le dije: - Nos vemos en Maracaibo-.

El 9 de agosto del 2010 aproximadamente a las 2:40 am fue la ultima vez que la ví, estaba enamorado de ella, en realidad quería besarla de la manera mas apasionada que se pudiera lograr, pero no lo hice; quería decirle que la amaba y que era la mujer con que me imaginaba en el altar pero no lo hice, deseaba decirle que era su hombre perfecto con el cual podía hablar de cultura general y del derrame de petróleo pero no lo hice. Ahora dos meses después me arrepiento totalmente de no haber hecho lo que moría por hacer aunque no hubiera causado tanto cambio en nuestro futuro ya que días después a aquella noche ella partiría a otro país y yo me quedaría sentado en una laptop redactando lo que posiblemente hubiera sido el final de una historia de amor que ahora solo es posible en el hemisferio derecho de mi cerebro, en mi imaginación.

 

Ya no hay vuelta atrás.

De pronto paró de llover, me levanté del sillón y me asomé por la ventana, aún seguia aquel tono grisáceo en la nubes, fui a la cocina a servirme un vaso con agua intuyendo otra día más con esa lluvia intermitente, que me prohibiría observar como leía aquel libro que estaba leyendo desde hace 4 días. Recuerdo la tarde cuando lo compró, lo colocó en su comedor, tenía una portada con colores llamativos, una figura que no lograba descifrar y en un color verde decía: Autoestima, el autor no lo logré detallar ya que su habitación se encontraba aproximadamente a 20  metros de mi ventana.  Me senté de nuevo en mi sillón con la esperanza de que en el día siguiente el clima me permitiera volver a verla.

Me desperté a las 2:57 pm sobresaltado al fijarme de que hora era, ya que siempre su llegada era a la 1:00 pm, me asomé rapidamente y ahi estaba, la mujer más hermosa que habia visto en mi vida, tenía una tez clara preciosa y un cabello largo, ondulado, color castaño que la hacía aún mas hermosa, ese día lucia una blusa gris con un pantalón negro, ella era el ser con el que pasaria el resto de mis días, pero no me atrevería nisiquiera a dirigirle la palabra, me quedaria anonado y sin habla ante semejante belleza. Pero habia una tristeza aún mas penetrante de la que ha reflejado estos 246 días que he estado amandola en secreto, despedía un aire lugúbre que inundaba aquella habitación por completo.

Luego se levantó del mueble y se dirigío al corredor tardó 26 segundos en regresar pero con un revólver en su mano derecha, se fumó el ultimo cigarrillo que le quedaba, lo colocó en el cenicero del comedor, cargo el revólver, lo coloco en dirección de su cabeza y haló el gatillo.

Hoy día, dos años despúes sigo asomandome por mi ventana, pensando meticulosamente como hubiera sido mi vida si hubiera tenido el valor de digirirle tan siquiera una palabra a aquella mujer con la que deseaba compartir ese y cada dia que restaban de mi vida; pensando como pudo cambiar por completo aquel triste y lamentable final, ahora me doy cuenta de que la amé, la amé sin saber nada de ella, nisiquiera su nombre ni sus gustos, nada, no supe absolutamente nada de ella.

Ahora me odio por aquella cobardia que me invadío cuando decidía acercarme a ella, por aquella insegurida que se presentaba al momento de practicar como me presentaría, me odio por esas y muchas otras causas, ahora nada puedo hacer, ya no hay vuelta atrás.